jueves, junio 30, 2005

Home dulce Home

Casa, casa, casa...

Laaaaaaaargas horas de vuelo, aeropuertos, idas y venidas, salida accidentada del aeropuerto de Ezeiza... pero un hermoso recibimiento, es bueno estar en casa y no hay duda de que es una caótica casa, pero Buenos Aires siempre será más mi casa que cualquier otro lado... soy de acá.

Todavía quedan unos días de tranquilidad... hasta que tenga que poner mis pies en Puán. Y hasta Agosto no habrá rutina real real. Después caos, así funcionan las cosas, así funciono yo, aunque me organicen todo lo acabo por convertir en caos total.

Aún hay tiempo, aun hay tranquilidad, despacio retomo el ritmo de las cosas... vuelvo a estar en el principio... todo vuelve.


martes, junio 14, 2005

Puntoaparte.-

Se termina la estadia en el "Viejo Continente", están contadisimos los días.
Se termina mi primer (no tan buen) año universitario... no hago un balance porque fue completamente desastroso, mi nivel fue apestoso... el curso de las cosas muy accidentado. No vale la pena mirar atrás.
Hoy por última vez entré al aula A1 del aulario de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Barcelona y recorrí los escondidos pasillos de la Torre C... peleé con la máquina de Coca Cola por última vez, tomé el último café cortado (hoy sin leche, puta máquina) de la máquinita...
Por última vez volví a sentarme en el escalón de la puerta del aulario, como en los comienzos, a esperar que apareciera el profesor, entre estúpidas charlas sin sentido
Se acaba, se termina. Es lo que quiero pero no deja de generarme cierta nostalgia. Soy una maricona.
Se acerca el puntoaparte de un momento y se me desequilibran las sensaciones.
Igual Barcelona es una ciudad de paso... cumplió para mi... siempre se puede volver...


Días descuento...





"[...] ¡Oh, noche! ¡Oh refrescantes tinieblas! ¡Ustedes son para mí la señal de una fiesta íntima, Ustedes son la liberación de la angustia! [...]"

Baudelaire, Charles; El Crepúsculo de la tarde, en: Spleen de París

miércoles, junio 08, 2005

Pyramid

Sigo sin tener qué escribir.
Me limito a leer, leer y leer y muchas veces lo que tengo que leer no gusta nada, nada, nada... entonces me disperso, miro por la ventana, o a la pared.
Me levanto de la silla, voy a la cocina, abro la heladera.
Vuelvo a la silla, miro la pared y las nubes, densas, eternas presentes, que cubren de a poco la montaña. En un rato se van a ir y va a volver el sol, es un círculo...
Hoy hay viento, tuve que cerrar la ventana.

Dejo los libros, los apuntes, miro la pila de cosas que tengo que leer... y de nuevo la pared.
Cuento los días que quedan, no hay tiempo... pero cuando estoy así el tiempo pierde importancia.
Me levanto, agarro un cd y lo meto en el aparatito de música berreta y barato que compré cuando vivía sola, el ruido a lata que hacen los parlantitos de la computadora ya cansó.

El aparatito no es mucho mejor, pero se nota la diferencia. Cuando me fuí a vivir sola fue la principal compra, se puede vivir sin mirar la tele, sin planchar la ropa, sin microondas para facilitar el recalentamiento de la comida, pero NO SE PUEDE VIVIR SIN MÚSICA. Música para estudiar, música (no la tele) para comer, música para tirarse en la cama a mirar el techo. Música siempre.


No retomo la lectura, me siento con la mirada perdida en el suelo ahora, de vez en cuando miro la pared... en realidad no miro nada, simplemente muevo los ojos de un lado a otro, por hacer algo. Mientras tanto lo único que existe es la música. Viviría así, escuchando música nada más, tirada en la cama, sin más, es una de las pocas cosas buenas que tiene esta existencia.


Pero la realidad pasa factura de todo... no hay tiempo, vuelve la importancia de esta categoria, idea a priori chota... el tiempo. No hay tiempo, falta mucho tiempo... contradicciones...


La música sigue, pero el tiempo no para y mañana llega muy rápido...








"Many words are spoken when there's nothing to say
They fall upon the ears of those who don't know the way
To read between the lines, that lead between the lines,
that lead me to you"
/ The eagle will rise again / The Alan Parsons Project / Pyramid /





sábado, junio 04, 2005

Efecto Doppler

Oye la frecuencia decaer
cada vez que me dejas
te perseguiría hasta el sol
pero hoy es sólo inercia

Y un milenio pasa...

Oye el arco suena a lágrimas
cada vez que lo tensas
y oye las sirenas en el mar
si es que aún no lo entiendes

Es el efecto doppler
cuando te alejas de mí

Es el efecto doppler
cuando te alejas de mí
vuelve... vuelve...

Sostenido por una ilusión
cae la frecuencia de tu amor



(Soda Stereo - Sueño Stereo)

martes, mayo 31, 2005

Silencio

Enjoy the silence...


Se me acaban las palabras y me siento una estúpida mirando la hoja en blanco sin saber qué decir...
Qué pasa cuando no hay nada para decir... o quizas solo cosas inexplicables para repetir y seguir repitiendo... ¿tiene sentido?
No.
Nada tiene sentido, todo es un confuso ir y venir de cosas... el caos total en el que estamos inmersos.
No hay felicidad, no hay goce.
Hay conformismo, por parte de todos, pero sobre todo por mi parte.
Me conformo a seguir mis días, haciendo lo de siempre, lejos de todo, pero en la misma mierda de siempre... diferente pero igual.
No hay cambio, solo continuidad de los días, continuidad de la mierda, de la nada. La vida es un vacío lleno de nada.
Nada que decir...
Lo de siempre... un sucederse de las mismas cosas que no puedo cambiar, lo inevitable que me pisotea y me deja sumida en más de la nada en la que vivo.
Aunque busque el sentido de todo, como una especie de remedio al confuso ir y venir de las cosas... sin orden, sin moral, sin nada de nada... no hay sentido, es una busqueda absurda, es mi transcurrir del día al día.
"Es sorprendente que haya seres vivos, y que no todo se reduzca a rocas, gases y plasmas"... no es sorprendente, es absurdo... tan absurdo como que también allá rocas, gases y plasma...
La vida es absurda, el mundo es absurdo, todo lo es... nada más.

jueves, mayo 19, 2005

Tiempo y Espacio

Mientras te empezás a alejar porque no tiene ningún sentido quedarte, le haces un gesto con la cabeza, como un “chau” que lleva implícita la promesa de ser el último… aunque sigue dejando probabilidades sueltas
Mirás para adelante, seguís caminando sin volver la cabeza. Mirar para atrás tendría graves consecuencias, convertirse en estatua de sal, en su estatua de sal.
Él no dice nada, no te detiene. Sigue detrás tuyo quieto en la misma posición, pero no mirás. No va a pronunciar tu nombre esta vez, no vas a retroceder.
Caminás.
Los minutos se suceden lentos, la distancia se alarga hasta una especie de infinito en el que él no dice nada y vos seguís avanzando hacia la esquina, que no se acerca, como todo indicaría, sino que sigue alejándose.
Pero finalmente alcanzas la esquina y sabés que cuando dobles la escena va a cambiar, él ya no va a seguir detrás tuyo y vos ya no vas a tener posibilidades de volver la cabeza y recomenzar.
Girás en la esquina, mientras la gente pasa a tu lado sin verte y sin que los veas. Caminas a ciegas. Así, viendo todo sin ver, no notás las baldosas sueltas y tropezás. Caes de rodillas al suelo y el dolor se mezcla. Te levantás y seguís caminando.
Bajás las escaleras en la estación. El tren ya está ahí y sin perder tiempo subís.
Te sentás de espaldas al sentido que llevará el tren, junto a la ventana. No se ve nada más que el túnel, en total oscuridad.
El dolor vuelve a mezclarse y las lágrimas ya no pueden retenerse: se resbalan por tus mejillas. Ya no sabés si es el golpe lo que duele o es el orgullo herido. El dolor se mezcla.
El tren avanza debajo de la ciudad, la distancia se alarga, las lágrimas se secan, el orgullo sigue lamentándose, las rodillas aún sangran.
Por la ventana ves las luces, la ciudad va quedando atrás, las luces se apagan a lo lejos.
Ahora sólo pensás en llegar lo más rápido posible y dejar ese día atrás. Dormir. El mañana promete ser distinto, o quizá no, quizá sólo sea un poco más igual al día de hoy, como el resto de los días.





miércoles, mayo 18, 2005

La responsabilidad de ser


El existencialismo ateo que yo represento es más coherente. Declara que si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre, o como dice Heidegger, la realidad humana. ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo, y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla.El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere, y como se concibe después de la existencia, como se quiere después de este impulso hacia la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo. Es también lo que se llama la subjetividad, que se nos echa en cara bajo ese nombre. Pero ¿qué queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que la piedra o la mesa? Pues queremos decir que el hombre empieza por existir, es decir, que empieza por ser algo que se lanza hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir. El hombre es ante todo un proyecto que se vive subjetivamente, en lugar de ser un musgo, una podredumbre o una coliflor; nada existe previamente a este proyecto; nada hay en el cielo inteligible, y el hombre será, ante todo, lo que habrá proyectado ser. No lo que querrá ser. Pues lo que entendemos ordinariamente por querer es una decisión consciente, que para la mayoría de nosotros es posterior a lo que el hombre ha hecho de sí mismo. Yo puedo querer adherirme a un partido, escribir un libro, casarme; todo esto no es más que la manifestación de una elección más original, más espontánea que lo que se llama voluntad. Pero si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia




(en: Jean Paul Sartre, El existencialismo es un humanismo)